Lo que la mala literatura enseña: A propósito de la última novela de María Oruña
(Publicada en el blog de JCruz Servicios Lingüísticos el 05-07-2021) A quienes aspiran a dedicarse al oficio de la escritura se les suele recomendar que lean mucho… y que lean buena literatura , empezando con los clásicos (y las pocas clásicas que están en el canon). Ello, por supuesto, es fundamental. Sin embargo, habiendo dedicado toda mi vida a la lectura, el análisis crítico y la enseñanza de «buena» literatura, canónica o no, en esta etapa de mi carrera (¿se la puede llamar carrera, con sólo una novela publicada y otra a punto de?) de escritora, me está siendo de mucha más utilidad leer «mala literatura» (o, dicho con palabras más amables, «literatura fallida»), en la medida en que me está enseñando qué errores intentar evitar en la mía propia. (Resulta una obviedad señalar que, para poder reconocer la «mala literatura», es preciso haber leído antes mucha de la «buena».) Quizá tenga que ver con el punto en que me encuentro. A falta de...